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Stopy ako tiene existencie

Fechas
24/10 – 29/11/2025
Lugar
DOT. Galería
Comisario
Jana Babušiaková
Stopy ako tiene existencie

Artistas participantes: David Javorský, Lucia Oleňová, Stanislav Ondruš, Denisa Slavkovská, Antonie Stanová

Inauguración de la exposición: 23. 10. 2025 a las 18.00
Duración de la exposición: 24. 10. – 29. 11. 2025
Comisaria: Jana Babušiaková
DOT. Contemporary / Jurkovičova tepláreň, Bottova 1 / Bratislava

Todo lo que nos rodea deja huellas. En el espacio o en nuestras mentes pervive así una multitud de objetos y situaciones que quizá ya no existan, pero llevamos con nosotros, queramos o no, las sombras de su existencia.

Aunque la naturaleza es un ciclo eterno de materia y energía, incluso lo que en ella ha muerto deja a menudo tras de sí su
caparazón. La exposición colectiva de pintura contemporánea, a caballo entre las tendencias figurativas y abstractas, explora la fragilidad de la presencia y de la memoria, así como el modo en que el ser se refleja en el mundo a través de signos indirectos, restos y reflejos. El aspecto central de esta indagación es la huella, ya sea física, emocional, simbólica o en forma del acto pictórico de registrar la realidad vista.

En las obras de las autoras y los autores seleccionados, la huella aparece en distintos planos. La obra de corte abstracto de Antonie Stanová tiene su origen en anotaciones de diario, aunque hoy está ya mucho más cerca de un registro intuitivo de la vivencia. La concreción de los signos se ha desgastado; queda solo un indicio del mundo objetual y el registro de las asociaciones evocadas.

Las obras minimalistas de Stan Ondruš son el registro del movimiento, del gesto pictórico al trazar la línea. En un segundo plano, sin embargo, podemos ver en ellas una simbología casi zen del fluir, del círculo que ya nunca se trazará del mismo modo. El movimiento en la imagen es movimiento en la vida y, allí donde antes estábamos, ahora solo queda una huella. Lo que permanece de algo vivo nos recuerda a veces, dolorosamente, la pérdida.

La serie más reciente de la pintora Lucia Oleňová presenta composiciones de estructuras naturales de corales marinos muertos. Sus blancos caparazones calcificados son la ausencia física de la vida, un memento y una advertencia ante el colapso de ecosistemas semejantes.

Denisa Slavkovská es una artista que se interesa desde hace tiempo por el cuerpo humano como la entidad que más determina la existencia. La corporalidad en sus obras es a veces casi hiriente – la cicatriz es la huella del dolor y de la herida. Otras veces, en cambio, en composiciones de interiores surrealistas pueden verse ciertas entidades – ¿tal vez ecos de la presencia humana?

Dávid Javorský es un artista profundamente marcado por las cuestiones existenciales. En sus obras de corte figurativo
se advierte una suerte de interrogación autobiográfica sobre su propio sentido como pintor. Su fascinación
por el proyector – aparato para proyectar la imagen – resuena con su percepción de los momentos como matrices capaces de estamparse de forma involuntaria. El pintor se convierte así, en su concepción, en un «cine-ojo» que proyecta este registro y lo difunde.

Quizá el acto más fundamental de la pintura sea dejar una huella sobre el lienzo. Lo que, sin embargo, suele precederlo es el deseo de preservar – un sentimiento, un momento o incluso una pérdida. En la teoría de los signos de Charles S. Peirce, el llamado signo indicial se relaciona con el objeto por una conexión causal o física.

Por ello, cabría decir, quizá con cierto patetismo, que toda huella no solo remite a lo pasado, sino que (a diferencia de otros signos) en parte también lo es. Algunas se conservan deliberadamente, otras casi como si no quisieran desaparecer. Incluso tras la más débil queda una leve sombra, es decir, la huella de la huella. Ya no está del todo aquí, pero tampoco se ha ido del todo.

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