Rudolf Fila
Imagológia II.
- Fechas
- 20/9 – 28/10/2018
- Lugar
- DOT. Galería
- Artistas
- Rudolf Fila

Rudolf Fila: Imagológia II.
Duración de la exposición : 20.9. - 28.10.2018
Curadores de la exposición: Peter Michalovič y Martin Kaňuch
Inauguración y presentación del libro: Jueves, 20.9. a las 17:00
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La exposición se realiza con el apoyo financiero del Fond na podporu umenia
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La intención fundamental del diálogo pictórico de Fila es la convicción, nunca enunciada de forma explícita pero confirmada sin cesar por su obra, de que las imágenes nacen ante todo de otras imágenes. Un motivo tomado del cuadro de otro creador puede variarse y desarrollarse de manera sorprendente.
La variación es, en efecto, una de las pocas formas significativas de mostrar lo que convencionalmente se denomina estilo individual, firma de autor, escritura pictórica, idiolecto de autor o «grafía del pincel». Cada una de estas denominaciones es aproximada; ninguna consigue expresar con absoluta fiabilidad el sentido de aquel das individuelle Allgemeine, es decir, de lo general individual.
Muchos grandes maestros mantuvieron un diálogo con sus predecesores y maestros y, a través de él, tomaron conciencia de en qué reside el misterio de su arte. Al mismo tiempo, comprendieron de qué modo podían diferenciarse de ellos y según qué principios debía regirse su propia creación.
Fila declaró a menudo que aquel meta (el arte de la historia del arte) siempre le interesó; lo percibía como un fortalecimiento, un camino de vinculación ideológica precisamente en atención a la diversidad de épocas, lugares o categorías de la expresión artística.
Según Fila, el pintor debería entrar en el diálogo preparado, curioso y de amplia cultura, pues entonces el diálogo, por su naturaleza cambiante, se sitúa mucho más cerca de la comprensión hermenéutica, según la cual el verdadero diálogo no lo conducen los interlocutores, sino que es el diálogo quien los conduce. En un diálogo así, cada cual pierde algo y, a la vez, gana algo.
Fila era bien consciente de la coexistencia de pérdidas y hallazgos y, por ello, a lo largo de toda su vida productiva como pintor, desarrolló estas interacciones espirituales y creativas con otros artistas como un camino muy particular de reflexión intensa, diversamente distanciada y (auto)crítica sobre la historia, el arte y la sociedad.
¿Qué formas adoptan los diálogos de Fila con las artes visuales? Empezaremos por la forma que hemos denominado analítica. En ella, el creador se centró en comentar cuadros individuales o ciclos de un mismo autor por medios puramente plásticos.
Además de la forma analítica del diálogo, en la obra de Fila aparece otra forma; llamémosla variacional. Numerosas reproducciones de un mismo modelo se sobrepintan de modo que cada sobrepintura se distingue de las demás. Entendemos el modelo como una imagen virtual de la cual la sobrepintura parece extraer siempre una actualización. El modelo es multiplicidad, y esta multiplicidad no puede entenderse como la suma de las variaciones individuales, sino, al contrario, como una resta; en última instancia, la reproducción y la sobrepintura constituyen un todo, aunque internamente heterogéneo.
La tercera forma del diálogo se delimita con gran dificultad, porque es la más variable. Tomemos, por ejemplo, el paisaje, el bodegón, el retrato, el desnudo, una escena religiosa o histórica, una escena de la vida o la llamada escena de género. Estos géneros se caracterizan por una estabilidad relativamente alta.
A los géneros pictóricos, y en general a los géneros artísticos, pertenecen los procedimientos compositivos, y es la transmisión de estos procedimientos lo que asegura la identidad del género. En las escenas de género, el pintor puede pintar un mismo acontecimiento con un dejo de tragedia o de comedia.
Puede representarlo de manera patética o paródica, y los registros de culminación estética son numerosos: algunos tienen incluso denominaciones precisas; otros, el espectador los ve con facilidad, pero no logra nombrarlos. A Fila le gustaba alterar con sus sobrepinturas el efecto estético de conjunto de los cuadros. La escala de sus intervenciones es enorme: unas veces toma la palabra el Eros creador; otras, el Tanatos disolvente.
O, en sentido figurado, por la superficie del cuadro puede avanzar con paso ligero un Apolón sereno, que evita el encuentro con otras figuras, pero igualmente puede danzar sobre ella de forma salvaje Dionýz.
Vemos que también en este caso existen muchas maneras de cambiar la culminación estética del cuadro; en cualquier caso, todas las consideramos ejemplos de cómo mantener lo pasado en el juego del presente, de cómo convertirlo en parte de lo actual con alcance hacia el futuro.
Las interpretaciones de las formas de la relación dialógica de Fila con el arte no son análisis estrictos; constituyen más bien descripciones humildes, aproximadas o convergentes. No pretenden clausurar los gestos plásticos singulares; en su lugar, señalan al lector lo que merece atención y lo que puede ayudar a comprender el sentido del cuadro.
Cada sobrepintura está siempre iniciada por la base, y Fila entendía siempre la base de la sobrepintura como un problema que debía resolver con medios pictóricos. A veces resolvía ese problema para sí de una vez por todas; otras, volvía a él de forma no periódica, lo reabría y lo resolvía una y otra vez.
Este universo de diálogos revela un notable camino vital de devenir artista y, asimismo, de devenir erudito, capaz, mediante la poetización pictórica, de cultivar nuestra mirada sobre el mundo del arte y, quizá, también la mirada sobre el mundo en cuanto tal.
Martin Kaňuch – Peter Michalovič
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